sábado, 14 de octubre de 2017

El llanto y mi alma

Creo que lloro tanto por el sabor de las lágrimas
Cuando escurren son tan alentadoras,
Te calientan si tienes frío, 
Te refrescan si sientes calor
Las lágrimas se adaptan al clima, a la alegría y a las diferentes formas de tristeza. 
Si, es verdad que las lágrimas son muy diferentes dependiendo del dolor y del placer. 
Un orgasmo fuerte y apasionado produce una gran cantidad de lágrimas sin dolor. Los ojos no escuecen, se limpian, no se aprietan, ensanchan, brillan. Las lágrimas del  síndrome de Stendhal no son las mismas de un orgasmo, pero son parecidas, quizás con menos entusiasmo.
Las lágrimas de dolor queman, bajan como antorchas por tu rostro, te presionan los ojos, parece que los perderás, que saltarán de sus órbitas,  piensas que te quedarás sin ojos, a la vez que sin vida. 
Las lágrimas de dolor de amores aprietan el corazón, pero no lo digo como un cliché, realmente te presionan el pecho, como aquella lágrima que no quieres que salga, pero que no podrás con ella, hasta que la sueltas, que casi infartas y escurre, y te cubre toda la cara, el pecho, y te vacía. Y te puedes dormir. 

Las lágrimas de película, de libros, las lágrimas huidizas y facilonas pero que, si tienes vergüenza, por ejemplo, de una película sensiblera, te pueden matar de un infarto porque intentas mantener la lágrima contenida, no te crees que estás llorando por una cosa que no merece tu lágrima. 

Y luego está la lagrima de la tristeza de una muerte, de la separación, el llanto que es una especie de pedido desesperado de ¡vuelve!, no me dejes aquí, no me lo puedo creer que te fuiste, tu cuerpo se desvanece.  
La gente que llora se lava el alma, se da un reset, reempieza, se libra de la basura. Tu limpiarás tu armario, sacarás la basura, otros, lloramos.

¡Esperadme por favor!

En mi nostalgia he perdido aquel tren
He perdido aquel trabajo 
He perdido aquel amor
He perdido aquel año
¿Habré malgastado la vida?

En mi nostalgia se quedó la tal felicidad,
guardada en un lugar imaginario.
Porque el pasado, el pasado no existe,
y si el pasado no existe, estaré yo muerta
¿Que es estar muerta?

No puedo estar viva si no soy capaz de identificar el aquí, el ahora
No puedo estar viva si lo que hago es guardarme la vida para vivir después
Porque nadie vive nada después, 
simplemente porque el después tampoco existe
La vida, dicen, ocurre ahora, y mi ahora no ocurre al mismo que el vuestro

Entonces, ¿Estaré yo viva? 
Quizás sea apenas la sombra de alguien que un día vivió de verdad
Pero también, quizás, esa percepción del YO pertenezca a aquel centésimo de segundo que ocurre antes, justo antes, siempre antes de vuestro presente 

He perdido los mejores amores, repito
¿Habrá más de uno?
He perdido porque no llego y, cuando llego, ya os fuisteis y ya no soy capaz de alcanzaros, me he perdido en mí. De nuevo. 
Si, estoy siempre en el momento anterior, me quedo aquí, en este pequeño cubículo, sola, en mi pequeña prisión

Pero soy buena actriz. Nadie es capaz de percibir que yo no estoy allí
Pero yo, solo yo, sé que no llego
Y cuando hago el esfuerzo, cuando quiero llegar, cuando casi estoy, casi, 
acelero, me abandono, me dejo llevar muy lejos, paso de vosotros, salgo, literalmente, volando

 Cuando me percato
vuelvo hacia atrás, pero no al sitio adonde estaba, 
retrocedo mucho más y pierdo todo lo que había logrado, y a tan duras penas

Nunca llegaré a vuestro tiempo, esa es la verdad 
Sé que ese es mi castigo
Mi única suerte es poder ver, desde el pasado, vuestro presente, el que nunca lograré vivir.




¡Que tonterías digo!

Yo no soy feliz
Yo no era feliz
Pero tu tristeza era tan mayor que la mía, que yo pensaba que transbordaba de alegría
A final, nadie podría ser menos feliz que tú

Porque tu, tu si que eras infeliz
A pesar de que nos hiciéramos felices
¿O te hacía yo feliz?

Hacerte feliz quizás fuese lo que me hacía pensar que era yo la afortunada, jamás la desgraciada
Porque tu, tu no,
tu te quejabas de todo, me reclamabas,eras infeliz
A pesar de que yo fuese tu felicidad

Hacerte feliz era, quizás, toda mi felicidad
¡Que tonterías digo!
Si mi felicidad era un reflejo torcido de tu infelicidad
Claro que si, porque desde que te fuiste, te llevaste esa tal felicidad
y yo,
yo empecé a reclamarte, luego a reclamarme a mi
Ahora lo sé, la felicidad la tenías tú,  la habías cogido
Quizás mi felicidad dependiera del reflejo de tu infelicidad
Pero, ¡si el espejo estaba roto!
O solamente de ti, no lo sé
¡Que tonterías digo!