Envidio a las gentes que andan por ahí con sus bolsos, con sus coches, con sus sonrisas llenas de dientes, eternas, dibujadas al milímetro
Envidio cuando programan sus vacaciones con dos años de antelación, cuando se compran neveras, cuando comen tartas de chocolate, y cuando van al cine los domingos por la tarde
Porque ellas si, son felices
Envidio a estos amigos que reúnen a otros muchos amigos para brindar a la vida.
Envidio cuando van al teatro, a restaurantes, cuando experimentan las cosas que les brindan sus grandes ciudades
Envidio sus enamoramientos y sus efímeros dolores de desamores porque, por más que se sientan infelices, saben que son felices
Envidio su facilidad para reemplazar seres
Y su capacidad de decir amor cuando lo que gritan es ¡eres mío! (También envidio que los supuestos amores acepten ser propiedad , y siempre lo aceptan)
Simplemente porque son felices simplemente
Les envidio con toda mi alma - esa alma moribunda que solo se aleja de lo que parece ser felicidad por aquí
domingo, 17 de noviembre de 2019
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