He leído, hace un momento, un artículo de El País sobre la opinión de algunas mujeres acerca del satisfyer*. Se trata, para quien aún no lo sabe, de un succionador de clítoris supuestamente revolucionario en lo que se refiere al placer femenino.
Una de las entrevistadas, declara "Solo estimula una zona, y no me da nada de placer. De hecho, es más bien un cosquilleo desagradable, intenso y localizado".
Vamos a ver, ¿hasta cuándo vamos a fomentar la idea de que el placer sexual está conectado directamente a los órganos genitales? De verdad, ¿alguien aún se cree esta mentira?
La sexualidad es intelectual, siempre lo fue, no hay otra fórmula. Un cunilingus perfecto es desagradable si no estás excitada, eso es así. El sexo anal es doloroso si no estás relajada, los besos dan asco si la persona que tienes en la cama no te agrada. No hay juguete sexual que funcione sin excitación y sin imaginación. Nuestros deseos y lo que nos lleva al orgasmo están estrictamente conectados a la imaginación. Eso es así de siempre.
También es, por este motivo, que utilizar los servicios de prostitutas no es una práctica sexual, sino una práctica de dominación del hombre sobre la mujer. No está, para nada, conectado al placer - que me diga un hombre de verdad lo contrario.
Con eso, no quiero decir que no tengo y que no me gusten los juguetes sexuales, me parecen una maravilla, de hecho, tengo más de uno y, en realidad, los uso muy poco o casi nada cuando estoy sola. Logro tener orgasmos solamente con mi imaginación - en algunas ocasiones incluso sin ni siquiera tocarme.
Esta observación sobre los cachivaches para el placer sexual también me lleva a reflexionar sobre el sexo en pareja. ¿Por qué tenemos orgasmos con algunas personas, y con otras no? Siempre lo he achacado a la química - que es una realidad, además comprobada científicamente. Pero, ¿y si no hay conexión emocional? El "contrincante" puede ser un semental, tirarse chupándote el coño con la técnica más perfecta y no lograrás ni un solo orgasmo. Este mismo amante podrá tener un maletín repleto de juguetes espantosamente eficaces (o eso nos hace creer la industria) y que te produzcan daño. Sin embargo, al recordar un beso y cerrar los ojos, podrás tener un orgasmo. Sin tocarte.
Eso es así, quien no se lo cree, que lo pruebe. Lo firmo.