Quizás el verano sea la única estación que me obliga a salir del caparazón
El resto del año contemplo y vivo la vida del observador, desvivo, según el poeta.
En verano las casas están cerradas, se convierten en tumbas que abrigan seres ¿vivientes?
Las plantas se ponen mustias, la gata duerme donde haya un cristal más fresquito. Maúlla, desconcertada. Las persianas se quedan todo el día bajadas, un rayo de sol a lo lejos nos daría para un ensayo sobre ciegos
Dentro, el aire confinado de una noche entre ventiladores que, poco a poco, se convierte en una ola de plomo malholiente. Al fin del día, putrefacto.
Mediados de agosto
El verano es la estación de las trevas para quien vive hacia adentro y depende de luz exterior
En verano, dejo de intentar convertirme en mi
El verano me hace vivir en acción, toda la que no necesito
El verano vale solo para el mar
Agua
En verano ando con piedras metidas en los bolsillos
El verano, en Castilla, es la ausencia de luz
Y las trevas, ya las llevo yo.
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