Vivir en Toledo
Una ciudad amurallada donde nada cambia nunca porque nadie quiere que nada cambie.
Vivir en una ciudad amurallada es estar expuesto a una espiral donde lo único que pasa son las estaciones del año.
Los hijos crecen, los turistas vienen y se van.
Los restaurantes cambian de nombre y a veces de dueño pero nunca de carta
Los bares reciben a la misma gente día tras día
La gente se queja de las mismas cosas año tras año
Todos envejecen sin aprender nada de extraordinario sobre el mundo o sobre si mismos
Todo lo vivo envejece, mengua alrededor y la ciudad sigue allí, igual que hace cientos de años, mirándote desde arriba.
En Toledo, todo lo que puede cambiar es interno, las revoluciones son individuales.
Las murallas te permiten parar y reflexionar, te permiten ir despacio en un mundo donde la gente no hace más que correr.
Un lugar donde nada ocurre es el lugar idóneo para que las verdaderas grandes cosas ocurran.
Solamente la inercia exterior puede permitir el tiempo interno necesario para las mudanzas de base, paralas mudanzas a largo plazo.
Espero estar preparada para irme
Pronto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario